
Algo me perdí en estos varios meses… después de haber abandonado “Lola” a medio camino, he vuelto a sintonizarla y no entiendo nada. No sólo hay dos “Lolas”, una amachotada y atrevida y otra tímida y maltratada… no sólo apareció “Lalo”, que primero era “Pepa” y ahora es “Lalo”, pero no está nunca con “Lola”… ¿confuso? Y no han leído nada… porque el que era el novio de “Grace” ahora está relacionado con “Vicky”, una de las “malas” de la teleserie. Este no es un alargue como el de “Cristal”, ese culebrón venezolano de los ’80 que duró más de un año… porque “Cristal” se enamoró, creció, sufrió, hasta se convirtió en mamá, no apareció de un día para otro convertida en hombre o con una clon siguiéndola para todos lados.
Se pasan la vida haciéndonos creer que las decisiones no las toman por rating, cuando sabemos que es prácticamente el único factor que toman en cuenta. Y si a “Don Amor” le va mejor con “Lola” antecediéndola, podemos ver ambos chicles hasta marzo del próximo año… y 10 sagas de “Amor Ciego”, 5 generaciones de “Amango” y hasta soportar el traslado de “Huaiquiman y Tolosa” a Argentina sólo para que siga Benjamín Vicuña. “Necesidades de la empresa”, podrían decir ellos… una absoluta falta de respeto, diría yo más bien. Porque cualquier teleserie que se precie de tal, dura máximo un semestre… máximo un semestre, señores de Canal 13… de marzo a vacaciones de invierno y de agosto hasta antes de la Navidad, como era en mi infancia. Esto de alargar una teleserie durante varias estaciones del año es casi una maldad.
A estas alturas, poco importa cuál sea el destino de cada uno de estos personajes… porque ya se supo que se van a integrar nuevos actores y que otros van a desaparecer simplemente porque no llegaron a acuerdo con el canal… así de obvio… así de frío… MariCarmen Arrigorriaga desaparece de pantalla porque no le pagaron lo que ella pedía y “Flora”, al igual que en las series norteamericanas que duran años, tendrá que morir o emprender un largo viaje.
Es tarde para recomendarle a Canal 13 que recapacite, pero no me parece que alargar eternamente una teleserie (con grabación de capítulos, nuevos libretos y personajes inéditos) sea una buena idea… porque se pierde la confianza de los televidentes, que se sienten irremediablemente amarrados a un culebrón que ya no los convence… porque es reírse un poco de la gente y por último, porque es una lata.
Lo único que me queda claro de este descarado e innecesario alargue de “Lola” es que Blanca Lewin va a quedar absolutamente bipolar… que vamos a quedar saturados de ver a Jorge Alberti durante casi dos horas seguidas… que hasta a los actores les va a costar entender la trama y sus cambios después de siete meses… y que va a ser difícil que el público vuelva a confiar en el área dramática de Canal 13.
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